He comenzado este blog porque necesitaba un espacio más personal, y organizado a mi manera, en el que ir recogiendo reflexiones y pensamientos que me parecen interesantes y alejado del ruido de las redes sociales.
Este último punto es muy importante para mí, pues hoy en día es muy difícil encontrarse con lugares que ayuden a pensar, reflexionar y, por qué no, disfrutar sin distracciones de algo que merece la pena.
Hay muchas cosas buenas en internet, pero, por desgracia, existen muchas interferencias que nos impiden encontrarlas. Y parece que muchos están empeñados en que no las encontremos.
Se podría hablar mucho de la adicción de muchos a las redes sociales, sobre todo en gente más joven, pero ese es otro tema al que quizá un día dedique otro post.
Volviendo al punto de esta publicación, he creado este blog para —decía— recoger ideas y reflexiones que pueden aportar algo, al menos dentro de los temas que me interesan. Y organizarlas a mi manera para que puedan ser útiles para otros y para mí.
Pero además existe otro motivo que es incluso más relevante: cuando uno escribe, piensa sobre aquello de lo que tiene algo que decir y organiza toda esa información en su cabeza, la asimila, la contrasta y afina más su criterio. Esto es lo más importante.
No significa que únicamente vaya a hablar de asuntos muy profundos, pues también entiendo este espacio como un lugar en el que poder contar mi proceso creativo y anécdotas de mi día a día como 'artista' (lo pongo entre comillas porque ser artista de verdad es algo muy serio y yo estoy en proceso, se podría decir; un proceso que dura toda la vida).
Otro día seguiré con la reflexión, pues da para mucho. Al menos lo escrito aquí creo que sirve para que se entienda la finalidad de este blog.
Gracias por haber llegado hasta aquí.